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Entre los años 1995 y 2007 la capital leonesa ha sido protagonista de la mayor transformación física jamás emprendida; en apenas algo más de una década, León entró de lleno en el nuevo siglo con una renovada propuesta global, fruto de esa gran operación de cambio que arrancó con la llegada a la alcaldía de Mario Amilivia; historia y vanguardia en combinación perfecta ofrecen al viajero, al curioso, al turista, una ciudad cómoda, transitable, con sus principales ejes de ocio y comercio peatonalizados, modelo de limpieza, con foros dotados con espacio suficiente para convertirse en referente nacional e internacional, como punto de encuentro de conferencias y reuniones de alto nivel. Un paisaje que se completa con la afabilidad de todas las leonesas y leoneses. Y de ello nos sentimos particularmente orgullosos cuantos concejales hemos formado parte de los diversos equipo de gobierno, a cuyo frente siempre ha estado Mario Amilivia.
En una primera fase el Equipo de Gobierno del PP, que en 1995 obtuvo la única mayoría absoluta registrada en el Ayuntamiento de León desde la instauración de la democracia, llamó a las puertas de la Unión Europea y los fondos comunitarios permitieron acometer las primeras peatonalizaciones que alejaron de los ruidos y del humo del tráfico cotidiano a buena parte del enorme legado patrimonial, que tanto siglos de historia nos han dejado. |
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El Barrio Húmedo, la calle Ancha, los entornos de la catedral y de San Isidoro, la Plaza de San Marcos, Santo Martino, la plaza de San Marcelo o la renovación total del viejo consistorio y un largo etcétera. Poco a poco las piezas fueron encajando y junto a estas obras discurrían los planes concretos que permitían la restauración de edificios y los cambios de fachadas y la puesta en marcha, en el último tramo del pasado mandato, de un plan muy ambicioso para iluminar convenientemente buena parte de nuestro patrimonio.
Un esfuerzo que fue recompensado en 2002 con el Primer Premio de Urbanismo concedido por el Parlamento Europeo a la planificación y rehabilitación urbanística del Casco Antiguo. |
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Ese mismo año León recibía el Premio Nacional de Comercio que reconocía el papel fundamental de la operación que, sin, duda generó nuevos espacios comerciales más cómodos, más asequibles, una fórmula que también ha sido muy eficaz en otros escenarios similares, como ha sucedido en la zona de Burgo Nuevo.
Este cambio, del que nos sentimos profundamente orgullosos, caminó parejo a la transformación de las riberas del Bernesga en espacios de ocio y deporte o a la aparición de nuevos ejes de convivencia, como el polígono de Eras de Renueva, el lugar en donde se han erigido, entre otros, el Auditorio y el Musac dos edificios vanguardistas que han introducido a León en el mercado internacional de la nueva arquitectura; no son los únicos; el propio edificio de la Delegación Territorial, la sede del Ente Regional de la Energía o el nuevo tanatorio de la avenida de Peregrinos revelan la nueva fisonomía de una ciudad como la nuestra, que mezcla el patrimonio milenario que puebla muchos rincones de la urbe con una arquitectura asentada en las nuevas doctrinas conceptuales. |
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| Esta operación no hubiera sido posible sin el concurso permanente de la Junta de Castilla y León y el esfuerzo inversor del Gobierno Central del PP, que rompió con el maleficio de anteriores gobiernos de España que no construyeron ni un solo kilómetro de vías de alta penetración en nuestra provincia; La autovía León Burgos, un esfuerzo único del Gobierno Regional de Castilla y León, la autovía León Benavente, la autopista León Astorga, el aeropuerto de León, incluida la primera prolongación de la pista. Son todas obras proyectadas y ejecutadas entre 1995 y 2004. El cambio de Gobierno en 2006 nos devolvió a la realidad de décadas anteriores; a la nada envuelta en celofán de promesas siempre incumplidas, que repiten como papagayos cada cuatro años. |
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Todo este esfuerzo se acometió sin subidas descabelladas de impuestos, como la que han aprobado recientemente PSOE y UPL, y la combinación de todos estos elementos ha devuelto a León su condición de puerta principal hacia el noroeste y eje central de dos rutas milenarias que han marcado nuestra historia, la Ruta Jacobea y la Ruta de la Plata.
Han sido más de diez años pero el resultado es evidente, León es una ciudad mucho más habitable, con miles de metros cuadrados de espacios verdes, que compite en la primera división del mercado del turismo de interior e incluso supera, en Castilla y León, a Salamanca, que ha generado desde entonces y hasta ahora más de tres mil nuevas plazas hoteleras del alta gama, que ha animado a todo el comercio a reforzar con vigor sus estrategias para competir en un mercado global sin fronteras, y que se ha colado a la cabeza de la liga de campeones como ciudad de congresos; miles de personas al año que gastan una medida de 330 euros por día. Esa es la ciudad que desde 1995 y hasta mayo de 2007 hemos construido entre todos. ¿Y ahora? Ahora nos tememos una vuelta a la nada que presidió la actividad durante los 18 meses que gobernaron PSOE y UPL en el anterior mandato. Una vuelta a la falta de esperanza. |
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